Hoy en día, nos encontramos que gracias al avance de la tecnología, las posibilidades de mantenernos conectados y de poder comunicarnos con un gran número de personas que se encuentren en cualquier parte del mundo se ha multiplicado de manera exponencial. Las distancias prácticamente se han acabado. Y todo ello ha contribuido a que podamos sentirnos más unidos, a tener más amigos, a aumentar las relaciones de carácter comercial, el conocimiento científico, investigaciones, y la labor humanitaria entre otras.
Pero por otro lado, y a pesar de las enormes ventajas que supone estar conectados a este inmenso mundo paralelo que supone internet, las redes sociales, los blogs, etc. corremos también un gran riesgo que es el de desconectarnos de nosotros mismos y del contacto humano con nuestros seres más cercanos.
Hoy en día es muy facil mirar sin ver, oir sin escuchar, comer sin saborear, no percibir el olor de la tierra mojada después de la lluvia, desplazar nuestro cuerpo sin sentirlo interiormente, y hasta tocar a los demás sin darnos cuenta de las sensaciones que, mediante ese contacto, transmitimos y recibimos. No es de extrañar que nos refiramos a todos esos casos manifiestos de no registrar lo que estamos sintiendo como ejemplos claros de estar desconectados.
Prestamos atención de un modo selectivo y fortuito que no solemos ver lo que se haya delante mismo de nosotros ni escuchar los sonidos que con toda seguridad, nos transmite ahora mismo el aire.
Por tanto, haríamos bien si cada día nos pararamos un poco de vez en cuando para detenernos y observar nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestras relaciones , nuestro estar vivo, nuestro ser humano, y aprendiéramos gradualmente a ir pasando del modo de pensar y del afán de hacer al modo de simplemente SER..
..Es una pequeña gran promesa.
Gracias por simplemente ser y estar!
Hugo
