Atención Plena, Equilibrio y Motivación

23 07 2010

¿Es la atención plena de beneficio y saludable en sí y por sí misma?

Una reunión muy inspiradora organizada por el Instituto de Mente y Vida entre el Dalai Lama y un grupo de distinguidos científicos y académicos, fue llevada a cabo recientemente en Dharamsala, India.

Rupert Gethin, un eminente académico, expresó su opinión acerca de la atención plena de acuerdo a la definición  como de beneficio y saludable en sí y por sí misma.

Dio el ejemplo de Philippe Petit, el famoso equilibrista acrobático de cuerda floja que, en 1974, pasó 45 minutos cruzando un cable tendido entre las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, a 380 metros de altura.

Bailó, brincó, (despegando sus pies del cable) y también se recostó en el cable: todo esto lo realizó con una gran sonrisa en su rostro. Obviamente estaba en un estado de gracia. Los testigos de este evento hablan de esta hazaña, aún ahora, con los ojos llenos de lágrimas.

Rupert Gethin concluyó que este increíble acróbata debe de haber mantenido un estado ininterrumpido de atención plena que puede ser considerado como un estado fundamentalmente de beneficio y saludable, muy parecido a aquel que conduce a la iluminación.

Discutimos que dependía de la motivación del acróbata: aún y cuando declaró que la hazaña la realizó como una muestra de belleza pura como ofrenda al mundo, sus motivaciones pudieron haber sido de mucha menor envergadura. Pudo haber estado buscando fama, y aún podemos llevarlo al extremo y asumir que un acróbata quisiera cruzar la cuerda floja para vengarse y matar a alguien que se encontraba del otro lado. R. Gethin pensó que si este era el caso, el acróbata no hubiera podido mantener la atención plena de manera tan pura durante tanto tiempo y en ese caso se hubiera caído.

Un ejemplo más claro de esto puede ser el de un francotirador esperando a su víctima: puede mantener una concentración focalizada en un punto, morando férreamente en el momento presente, con tranquilidad y aplomo. El francotirador es capaz de mantener su atención de esa manera durante el tiempo necesario y traerla de regreso a su objetivo tan pronto como divaga. Para conseguir su siniestro objetivo, tiene que ser capaz de rechazar la distracción y el sopor, los dos mayores obstáculos de la atención.

La atención desnuda, tan consumada como puede ser, no es más que una herramienta que, ciertamente puede ser usada para alcanzar la iluminación y es necesaria para este propósito, pero también puede ser utilizada para causar gran sufrimiento. Obviamente lo que está completamente ausente es la dimension ética de la atención plena para merecer la calificación de “beneficioso y saludable” y que es capaz de conducir a la iluminación.

Además de ser capaz de dirigir la atención a un objeto seleccionado y mantener la atención en este objeto, la genuina atención plena debe incluir un entendimiento de la naturaleza del estado mental de uno, libre de distorsiones así como embebido de un componente ético que nos permita discernir de manera clara, si es de beneficio o no, el mantener nuestro actual estado mental y comportamiento.

A estos tres, uno debe agregar la introspección que es la que constantemente mantiene la dimensión ética de la atención plena y es la que vigila sigilosamente a la mente para evitar que caiga en pensamientos poco saludables que nos pueden llevar a cometer acciones poco virtuosas.

La práctica de la atención plena, por tanto, debe de ser guiada por una visión correcta e introspección (una que tenga el entendimiento de que todos los fenómenos están vacíos de existencia independiente) y motivada por la atención correcta como es la que aspira alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres.

Es cierto, entonces, que un meditador capaz de descansar en la atención consciente pura y en el entendimiento perfecto de la naturaleza fundamental de la mente, inalterada por constructos mentales, será incapaz de disparar el gatillo y matar a alguien. Este tipo de atención consciente y luminosa es un estado de sabiduría y es el estado natural de la mente que está totalmente libre de la ignorancia y las toxinas mentales y que está espontáneamente imbuida del altruismo y compasión incondicionales. Un estado tal, es el resultado de haber conseguido la libertad interior y no debe de ser confundido con mera atención plena.

Articulo publicado por el académico y especialista en entrenamiento mental Matthieu Ricard.








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